En esta ocasión, y tal como os comenté en la primera parte (que podéis ver
aquí), os voy a hablar de los radicales libres y cómo afectan en el proceso de envejecimiento.
Tal y como dije en la entrada anterior de esta serie, envejecemos porque nos oxidamos. Este proceso es irreversible y nada podemos hacer por evitarlo, pero lo que si está en nuestras manos es, de cierta forma, retrasarlo.
pero, ¿qué son los Radicales libres?
Son moléculas muy inestables y por tanto, muy reactivas, que para conseguir su estabilidad, "atacan" a moléculas de su alrededor. Para decirlo de una manera que todos lo entendamos, imaginemos que un radical libre es "alguien" bastante egoista que literalmente "roba" a las moléculas que le rodean lo que necesita. Esto genera una reacción en cadena (ya se sabe, si alguien me quita algo que necesito, yo se lo quito a otro, y así sucesivamente), lo que hace que se dañen diferentes niveles en la célula:
Existen distintos tipos de radicales libres, pero los más comunes y dañinos son los que contienen el átomo de oxígeno:
Nuestro metabolismo genera de forma natural radicales libres: en la respiración, el ejercicio, durante la digestión...está claro que éstos no los podemos eliminar (porque, vale que no hagamos ejercicio, pero, no queremos dejar de respirar, ni de comer, verdad?)
Por tanto, debemos intentar eliminar los que vienen del exterior:
Por tanto, un radical libre sería felíz si nos comiéramos un choricillo al infierno en la playa (sin sombrilla y sin ponernos protección solar), acompañado de unas patatas fritas del MacDonnals y una Coca-Cola Light (por aquello de los aditivos)... y lo peor, es que no sólo el radical sería felíz,.... nosotros también!
Y en todo este proceso, ¿qué papel juegan los Antioxidantes?
Son moléculas con la capacidad de estabilizar al radical libre, es decir, le dan lo que necesita para que deje de ser reactivo, sin perder su propia estabilidad. De esta forma, el radical pierde su capacidad dañina y no se da el efecto cascada.
Los antioxidantes los tenemos de forma natural en nuestro organismo (en forma de enzimas, por ejemplo), y también los tomamos en la dieta (vitamina E, C, Betacaroteno, Flavonoides, Licopeno...)
Sería necesario, no uno, sino un "cóctel de antioxidantes" para poder luchar contra el mayor número de radicales libres posible.
Bueno, pues hasta aquí la 2ª parte. Espero que os haya resultado útil, y de nuevo, os haya hecho pensar que tenemos armas a nuestro alcance para, si no frenar, al menos, no acelerar el proceso de envejecimiento...
Besitos,